¿Qué es “Ho´oponopono”?
Ho´oponopono es un antiguo conocimiento aplicado en una técnica hawaiana de sanación basada en la reconciliación y el perdón. Su práctica se fundamenta en encausar lo mal formado o corregir un error. En resumidas cuentas significa "Amarse a uno mismo".
Morrnah Nalamaku Simeona, muy reconocida en Hawai, actualizó esta práctica de curación, que asegura que todo puede ser resuelto por uno mismo con la ayuda de la Divinidad ó Fuente Creadora Universal.
En la actualidad se la reconoce como una habilidad terapéutica para la cura espiritual que afirma que para empezar a cambiar el mundo, tenemos que ser 100% responsables de nuestros actos y pensamientos, incluidos los de los demás, en el sentido de que todos juntos manifestamos la realidad. Una vez asumida esta responsabilidad, lograremos paz interior y la de nuestro alrededor.
Ho'oponopono significa simplemente “acertar el paso” o “corregir el error”. De acuerdo con los antiguos hawaianos, el error proviene de pensamientos contaminados por memorias, dolorosas acontecidas en el pasado. Ho'oponopono ofrece una forma de liberar la energía de esos pensamientos dolorosos, o errores, los cuales causan desequilibrio y enfermedades. Todas las experiencias de vida son expresiones de memorias repitiéndose e Inspiraciones. Depresión, pensamiento, culpa, pobreza, odio, resentimiento y aflicción son “...frentes de lamentaciones”, como Shakespeare escribió en uno de sus Sonetos.
“La Mente Consciente tiene que hacer una elección: puede iniciar una incesante limpieza o puede permitir a las memorias repitiendo problemas incesantemente”.
Lo físico es la expresión de los recuerdos e Inspiraciones que suceden en el Alma de la Identidad Propia. Cambiando el estado de la Identidad Propia, el estado del mundo físico cambiará. ¿Quién manda – Inspiración o memorias? La elección está en manos de la Mente Consciente.
Una práctica Milagrosa…
El Dr. Ihaleakala Hew Len trabajó en el área de psiquiatría del Hospital Estatal de Hawai durante cuatro años. El Sitio donde se encontraban los pacientes criminales era peligroso. Generalmente, los psiquiatras renunciaban al mes de trabajar allí. El personal vivía con mucho temor de ser atacado por los pacientes. No era precisamente un sitio agradable para trabajar, ni para visitar.
El Dr. Hew Len implementó un sorprendente tratamiento. Nunca se encontró personalmente con ningún paciente. Simplemente firmó un acuerdo para tener una oficina y revisar sus legajos. Estudiaba la ficha del recluso y luego miraba dentro de sí. En la medida en que él mejoraba, los pacientes mejoraban.
“Luego de unos meses, a los pacientes que debían estar encadenados se les permitía caminar libremente”, relata el Dr. Hew Len. “Otros que tenían que estar fuertemente medicados, comenzaban a disminuir su dosificación. Y aquellos que no tenían ninguna posibilidad de ser liberados, fueron dados de alta”.
También mejoraba el ánimo de las personas que trabajaban en el centro. El ausentismo y los permanentes recambios desaparecieron. “Terminamos con más personal del que necesitábamos, porque los pacientes eran liberados y todos los empleados venían a trabajar”, cuenta el Dr. Len. “Hoy ese pabellón está cerrado”.
El Dr. Joe Vitale, discípulo de Len y coautor de “Cero límites”, le pregunta al Dr. Len
¿Qué estuvo haciendo usted con usted mismo, que ocasionó que esas personas cambiaran?”
-“Simplemente estaba sanando la parte de mí que los había creado a ellos”.
El Dr. Len explicó que la total responsabilidad de tu vida abarca todo lo que está en ella.
En un sentido literal, todo el mundo es tu creación, “¿no te diste cuenta que cada vez que experimentas un problema, tú estás ahí?”
Vitale le preguntó cómo se curaba a sí mismo; qué era lo que hacía exactamente cuando miraba los legajos de los pacientes.
-“Yo simplemente leía sus legajos y decía: "lo siento" "te amo" una y otra vez”.
“¿Sólo eso?”
-“Sólo eso”.
En el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura luz por la Divinidad. Y dentro de uno el espacio vaciado es llenado por la luz Divina. Por lo que, en el Ho’oponopono no hay culpa, no es necesario revivir ningún sufrimiento, no importa saber el porqué del problema, de quién es la culpa, ni su origen. En el momento que notamos interiormente algo incómodo en relación a una persona, lugar, acontecimiento o cosa, se puede iniciar el proceso de limpieza, pidiendo a Dios:
“Divinidad limpia en mí lo que está contribuyendo para este problema.”
Usando las frases de esta secuencia: “Lo siento mucho. Perdóname. Te amo. Estoy agradecido”, varias veces.
“Lo siento mucho” así se reconoce que algo (no importa saber el qué) penetró en el sistema cuerpo/mente. Debemos querer el perdón interior por lo que nos ha traido ese hecho (problema/dificultad).
“Perdóname” no es pedir perdón a Dios sino ayuda para perdonarnos.
“Te amo” transmuta la energía bloqueada (que es el problema) en energía fluyendo, permitiendo la unión con la toda poderosa energía universal.
“Gracias” o “Estoy agradecido” es nuestra expresión de gratitud, nuestra fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todos los involucrados.
A partir de este momento lo que suceda después es determinado por la Divinidad, probablemente podamos ser inspirados a hacer alguna acción, cualquiera que sea, o no. Si continuasen las dudas, se debe persistir en el proceso de limpieza y después, se obtendrán respuestas.
Sistema Subliminal
Siempre lo que vemos de error o equivocación en los demás también existe en nosotros, todos somos Uno, por tanto toda cura es auto-cura.
En la medida que uno mejora el mundo también mejora. Es una responsabilidad que debemos asumir. No es necesario que otros hagan este proceso, todo se resuelve a través de nuestra práctica individual.
El aspecto principal es que estamos aprendiendo a relacionarnos con nuestra Mente Subconsciente, conocida en la tradición hawaiana como el Unihipilli. Él es responsable de las memorias, él las recibe y almacena, repitiéndolas conforme su programación. Es a él al que debemos aprender a amar, pidiendo perdón por la falta de consideración y comunicación.
Lo importante es saber que nos integramos con nuestra Mente Subconsciente al pedir a la Divinidad que limpie las memorias que se repiten, que generan los conflictos, los problemas, los bloqueos de energía, que resultan en dolencias, psíquicas y físicas.
Pensando la frase diariamente nos mantendremos con una actitud vibrante de bienestar y comprensión, en relación a cualquier cosa que se manifieste en nuestra vida.
“El proceso Ho’oponopono solo necesita de una persona: “La Paz comienza conmigo, y con nadie mas”. Todos queremos estar en sintonía con nosotros mismos, y solamente cuando lo conseguimos podremos cumplir nuestro destino”.
Adry Restelli
Vitale le preguntó cómo se curaba a sí mismo; qué era lo que hacía exactamente cuando miraba los legajos de los pacientes.
-“Yo simplemente leía sus legajos y decía: "lo siento" "te amo" una y otra vez”.
“¿Sólo eso?”
-“Sólo eso”.
Como practicar el Ho’oponopono Auto-Identidad
Puesto que el intelecto no dispone de los recursos para resolver problemas, porque solo puede manejarlos, debemos pedir a la Divinidad, Energía Universal, Dios o como se quiera llamar, que limpie y purifique el origen de estos problemas, que son los recuerdos, las memorias del pasado. Así se neutraliza la energía que se asocia a determinada persona, lugar o situación.En el proceso esta energía es liberada y transmutada en pura luz por la Divinidad. Y dentro de uno el espacio vaciado es llenado por la luz Divina. Por lo que, en el Ho’oponopono no hay culpa, no es necesario revivir ningún sufrimiento, no importa saber el porqué del problema, de quién es la culpa, ni su origen. En el momento que notamos interiormente algo incómodo en relación a una persona, lugar, acontecimiento o cosa, se puede iniciar el proceso de limpieza, pidiendo a Dios:
“Divinidad limpia en mí lo que está contribuyendo para este problema.”
Usando las frases de esta secuencia: “Lo siento mucho. Perdóname. Te amo. Estoy agradecido”, varias veces.
“Lo siento mucho” así se reconoce que algo (no importa saber el qué) penetró en el sistema cuerpo/mente. Debemos querer el perdón interior por lo que nos ha traido ese hecho (problema/dificultad).
“Perdóname” no es pedir perdón a Dios sino ayuda para perdonarnos.
“Te amo” transmuta la energía bloqueada (que es el problema) en energía fluyendo, permitiendo la unión con la toda poderosa energía universal.
“Gracias” o “Estoy agradecido” es nuestra expresión de gratitud, nuestra fe en que todo será resuelto para el bien mayor de todos los involucrados.
A partir de este momento lo que suceda después es determinado por la Divinidad, probablemente podamos ser inspirados a hacer alguna acción, cualquiera que sea, o no. Si continuasen las dudas, se debe persistir en el proceso de limpieza y después, se obtendrán respuestas.
Sistema Subliminal
Siempre lo que vemos de error o equivocación en los demás también existe en nosotros, todos somos Uno, por tanto toda cura es auto-cura.
En la medida que uno mejora el mundo también mejora. Es una responsabilidad que debemos asumir. No es necesario que otros hagan este proceso, todo se resuelve a través de nuestra práctica individual.
El aspecto principal es que estamos aprendiendo a relacionarnos con nuestra Mente Subconsciente, conocida en la tradición hawaiana como el Unihipilli. Él es responsable de las memorias, él las recibe y almacena, repitiéndolas conforme su programación. Es a él al que debemos aprender a amar, pidiendo perdón por la falta de consideración y comunicación.
Lo importante es saber que nos integramos con nuestra Mente Subconsciente al pedir a la Divinidad que limpie las memorias que se repiten, que generan los conflictos, los problemas, los bloqueos de energía, que resultan en dolencias, psíquicas y físicas.
Pensando la frase diariamente nos mantendremos con una actitud vibrante de bienestar y comprensión, en relación a cualquier cosa que se manifieste en nuestra vida.
“El proceso Ho’oponopono solo necesita de una persona: “La Paz comienza conmigo, y con nadie mas”. Todos queremos estar en sintonía con nosotros mismos, y solamente cuando lo conseguimos podremos cumplir nuestro destino”.
Adry Restelli










